viernes, 12 de marzo de 2010

Fotografía

La playa estaba desierta. Era el escenario perfecto para la fotografía del año.

El sol se ponía en el horizonte. El cielo era un espectáculo de colores que cualquier pintor envidiaría, pues nadie sería capaz de plasmar en lienzo tal maravilla. El inmenso mar azul claro y limpio invitaba a uno a sumergirse en él y olvidarlo todo. Las rocas estaban dispuestas armónicamente a lo largo de la playa. El murmullo de las olas era, como casi nunca, suave y reposado. Se oía el llanto de las gaviotas como una nana compuesta precisamente para este instante. Y en la arena, la blanca arena, una mancha roja.

Sí, señor. La fotografía perfecta.

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