domingo, 10 de mayo de 2009

Eulogy

Hoy no estoy de humor.

Es dia de la madre y la pasé genial con la mía, mi padre y mi hermano.
Pero esa no es mi intención hoy.

Hoy no estoy de humor.

Encendí la computadora y me reí un rato en ella.
Pero esa tampoco es mi intención de hoy.

Hoy no estoy de humor.

Me llega un email desde la cuenta de una amiga y entro al link donde está el contenido.
Y esta es mi intención.
Era una eulogy.

Aún sigo sin saber qué es una eulogy.
Pero sé para qué sirve.

Es esa clase de discursos que se dan en un funeral, cuando dices algo acerca del difunto.
Yo no entendía nada.
Es una broma, pensé.
Pero no.

Stephanie está muerta.
Y eso es lo que más me cuesta decir.

Por culpa de un borracho que se atravesó en su camino, ya no estará.
Ya no estará para cumplir sus veinte.
Ya no estará para continuar todas las hermosas historias que dejó inconclusas.
Ya no estará para darme consejos ni para corregirme el inglés.
Ya no estará para saber los frutos de su trabajo ni la influencia que tiene en sus amigos y conocidos.

Simplemente ya no está.

Y no lo puedo creer.

Mi intención no es hacer una eulogy y mencionar todas sus virtudes, tanto como amiga, como escritora porque simplemente nadie que lea esto la conoce.

Es mas bien cuestión de expresar lo que para mí significa no ella, sino su muerte.
Y no creo olvidar esto fácilmente.

Cuídate Steph.
Y gracias por la lección.
Espero que en esa otra vida seas recompensada por todo lo que has tenido que vivir.

Gracias por todo, Daddy's Little Cannibal.

sábado, 2 de mayo de 2009

Pensamientos

Entro con nerviosismo al curioso recinto. A mi espalda, mis pasos van formando huellas azules. Una cara amable me recibe con cariño. Me invita a sentarme. Puedo verla, la reconozco claramente, sé quién es. Me habla de su mundo, de cómo funciona todo esto. Maravillada por la claridad de su discurso, le indico que estoy lista.

Me acomodo en la silla, seguro que pasaré un largo tiempo aquí. La vuelvo a mirar. Pero ya no está. Frente a mí se encuentra una cara totalmente desconocida. ¿Quién es? No tengo la menor idea. Pero sé que ella sí sabe quién soy yo.

Me da un objeto y me insta a acomodarlo. Pienso en mí. Pienso en mi casa. Pienso en mi corazón. Un sentimiento de extrañeza e incomodidad me invade. Los nervios, sin embargo, no se han presentado en esta ocasión. Veo a la desconocida presentarme muchos objetos y me explica qué hace cada uno, qué tiene esto que ver conmigo.

Yo soy mi familia. Estoy un poco preocupada. El dorado no abunda. Pero pronto vendrá. Pienso que quizá deba comunicarme un poco más con mi familia. Eso evitaría algunos problemas. Dulce. Mi boca sabe dulce... Mejor me llevo a todos al médico, mucho dulce puede ser peligroso verdad? La salud es lo más importante y debe cuidarse mucho no creen? Sí, definitivamente debo llevar a papá a la clínica.

Mi casa es mi familia. Mi mamá es la guía, lo quiere todo bajo control y se relega a sí misma por esto. Seguro que pronto será recompensada por todo ello, pero deberia cuidarse un poco. Sería lindo que viaje un poco, que se relaje. Mi padre es afortunado pero debería aprender a aprovechar sus oportunidades, se le viene algo grande, lo sé, pero dependo de él si quisiera arriesgar. Mi hermano es mi nexo, hay mucha química entre nosotros, lo mío es suyo y lo suyo es mío. La tierra me traerá la felicidad y me dará la escalera al cielo.

Escalofríos, alguien ha entrado al recinto. Volteo. No sé dónde está. Está allí. Miro al frente. Allí está aquella cara con quién primero me encontré. Me mira con sorpresa. No quiere reconocer a quién ha entrado, quizá es por mí. Parpadeo y se ha ido. La desconocida me mira con profundidad. Le indico que continuemos.

Si yo soy mi familia, quién soy yo?

Mi corazón soy yo. Éste me dice que no me apresure a las cosas, que solas ocurrirán. Vuelve mi sueño de la infancia, enamorarme de un extranjero mayor que yo (cinco años sería lindo) y ser correspondida. Ojalá que sea pronto, uno o dos años. Curioso que haya pasado eso por mi cabeza justo en este momento. Esta desconocida me hace recordar cosas curiosas.

Recoge todos los objetos esparcidos por el tablero y me mira. Levanta el grupo entero de ellos y me muestra el último. Una gran moneda. Y me sonríe. Recuerdo que suelen decirme que nací bajo una buena estrella. El éxito y la fortuna me esperan.

Saca otro grupo de artefactos y los esparce. Uno de ellos me hace pensar en mi futuro. Recuerdo que uno de mis más grandes sueños era obtener una beca. De repente me siento motivada. La voy a conseguir. Lo sé. Otro de ellos me remite a los cambios, tanto dentro de mí como en mi propia apariencia. Talvez ya sea hora de que brille yo.

Pienso en el amor. Pregunto a la desconocida. Me dice que el amor para gente como yo dura. Y mucho. Eso espero. Una última duda me asalta. Mi futuro. Me da miedo pensar en él. Me dice claramente que él no está aquí. Soy un ser de mundo y a él pertenezco. No permaneceré en un sólo lugar pues el amor me guiará al éxito ya tan repetido en esta sesión.

Sonrío a la desconocida indicando que ya he dado por terminado el encuentro. Me sonríe y se va. Vuelve aquella cara ya tan conocida. Se levanta conmigo y me habla de diversos temas. Yo la trato de seguir en lo que me despido y pago el amable servicio que ha prestado. Me dice que nos veremos pronto. No lo dudo. No se equivoca.

Probablemente es la única vez que vayan a leer algo mío escrito de esta manera. Es algo agotador. Pero me gusta. Ha sido más fácil de lo que creí. Si no entienden algo pueden preguntar, pero creo que lo he dejado bastante claro.
Cuidense!