Hoy no estoy de humor.
Es dia de la madre y la pasé genial con la mía, mi padre y mi hermano.
Pero esa no es mi intención hoy.
Hoy no estoy de humor.
Encendí la computadora y me reí un rato en ella.
Pero esa tampoco es mi intención de hoy.
Hoy no estoy de humor.
Me llega un email desde la cuenta de una amiga y entro al link donde está el contenido.
Y esta es mi intención.
Era una eulogy.
Aún sigo sin saber qué es una eulogy.
Pero sé para qué sirve.
Es esa clase de discursos que se dan en un funeral, cuando dices algo acerca del difunto.
Yo no entendía nada.
Es una broma, pensé.
Pero no.
Stephanie está muerta.
Y eso es lo que más me cuesta decir.
Por culpa de un borracho que se atravesó en su camino, ya no estará.
Ya no estará para cumplir sus veinte.
Ya no estará para continuar todas las hermosas historias que dejó inconclusas.
Ya no estará para darme consejos ni para corregirme el inglés.
Ya no estará para saber los frutos de su trabajo ni la influencia que tiene en sus amigos y conocidos.
Simplemente ya no está.
Y no lo puedo creer.
Mi intención no es hacer una eulogy y mencionar todas sus virtudes, tanto como amiga, como escritora porque simplemente nadie que lea esto la conoce.
Es mas bien cuestión de expresar lo que para mí significa no ella, sino su muerte.
Y no creo olvidar esto fácilmente.
Cuídate Steph.
Y gracias por la lección.
Espero que en esa otra vida seas recompensada por todo lo que has tenido que vivir.
Gracias por todo, Daddy's Little Cannibal.
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